ARCHIVO DE POST.

domingo, 25 de mayo de 2008

COMO HEMBRA DESNUDA

Hoy llega la poesía a eternizar una suerte de vértices acerados. Es la palabra en su curriculum de flores sobreseídas al ocaso. Es la eterna madurez de la nada y el jamás en un acuerdo tácito de pétalos y escamas. Yo voy cubriendo la estela del tiempo que me lleva hacia la meta final y voy lento, apaciguado, con el calor de mí y de los otros, anunciando las viejas heridas restañadas a partir de cuántas, caricias, de cuántas nefastas necesidades, de cuátos desasociegos febriles. He aquí la poesía entonces, abierta a ras de la razón y la conciencia. La poesía entera, fuerte, pero entregada a la potestad de todos y para todos embriagante y sutil, sutilmente embriagante como una hembra desnuda.

EL ANIMAL DE LA FLORESTA Thiago de Mello. (Brasil)

De manera lila (nadie me cree) se hizo mi corazón. Especie rara de cedro, por el color y por tener en su centro la muerte que lo amenaza. La madera duele?, pregunta quien me ve los brazos verdes. los ojos llenos de alas. Responde por mí la luz del amanecer que recubre de escamas esmaltadas las aguas que me dieron raza y cantan en las raíces de mi ser. En el crepusculo estoy, de alta ribera, entre estrellas y el suelo que bendice mis nervaduras. Ya no importa que duela mi bravo corazón, de agua y madera.

IDEA VILARIÑO (Uruguay) Poema 19

Quiero morir. No quiero

Oír ya más campanas.

Campanas -qué metáfora-

o cantos de sirena

o cuentos de hadas

cuentos del tío -vamos.

Simplemente no quiero

no quiero oír más campanas.

HEXAEDRO ROSA Rubén Martínez Villena (Cuba) Puedes venir desnuda a mi fiesta de amor. Yo te vestiré de caricias. Música, la de mis palabras; perfume, el de mis versos; corona, mis lágrimas sobre tu cabellera. Qué mejor cinturón para tu talle, qué cinturón más tierno, más fuerte y justo que el que te darán mis brazos?... Para tu seno, que mejor ceñidor que mis manos amorosas?... Qué mejor pulsera para tus muñecas que las que formen mis dedos al tomarlas para llevar tus manos a mi boca?... Una sola mordedura, cálida y suave, a un lado de tu pecho, será un broche único para sujetar a tu cuerpo la clámide ceñida y maravillosa de mis besos... Puedes venir desnuda a mi fiesta de amor. Yo te vestiré de caricias...

IL COURE

Mario Benedetti (Uruguay) Ya nadie graba en las paredes en los troncos luis y maría raquel y carlos marta y alfonso junto a dos corazones enlazados. ahora las parejas leen esas vetustas incómodas ternuras en las paredes en los troncos y comentan qué ñoños antes de separarse para siempre.

DESDE MI FONDO

Minerva Salado Ravelo (Cuba)

Rosas gemelas

Dos rosas en un vaso, desveladas,

De un aroma perdido en la memoria

Su presencia es perfume de una historia

Detenida en la flor de mis almohadas.

Dos rosas rojas, como la ironía

De aquel rayo escapado a la ventana

Hilo de luz partiéndose en el día

Grano de sal que anida en la mañana.

Son dos símbolos rotos de un pasado

Que se mueve en el ritmo de las velas

Y quiebra la invención del impaciente

Son marcas de un color inapropiado

Que palidecen en la tarde ausente

Y mueren juntas, como dos gemelas.

EPIGRAMA Ernesto Cardenal (Nicaragua)

Ayer te ví en la calle, Miriam, y

te vi tan bella, Miriam, que

(Cómo te explico qué bella te vi!)

ni tú, Miriam, te puedes ver tan bella ni

imaginar que puedas ser tan bella para mí.

Y tan bella te vi que me parece que

ninguna mujer es más bella que tú

ni ningún enamorado ve ninguna mujer

tan bella, Miriam, como yo te veo a tí

y ni tú misma, Miriam, eres quizás tan bella

porque no puede ser real tanta belleza!.

Que como yo te vi de bella ayer en la calle.

o como hoy me parece, Miriam, que te vi.

POST ESCRPTUM

Carolina Contino (Argentina)

Dime ahora todo será sellado después volcará su luz de única luciérnaga en el borde de la noche tejerán sus manos canciones de cuna y ninguna plegaria Lo que ha de venir Lo que vendrá tendrá también manos para asir será dócil manso obediente y aún en la más terca de las tardes ostentará corazón fuerte para perdurar y amplia sonrisa encantadora no de serpientes. Habla ahora todo habrá sido escrito después Será tarde para volver para decir yo no puedo no quiero anochece me esperan para huir llagando hacia el fondo perentorio de la noche donde unos cuantos perros ladran, muertos de sed.

LUJURIA

Ernesto R. del Valle (Cuba)

Orquéstale el gato sus uñas a la noche

sortilegios agudos que obnubilan

un convoy de nubes en que oscilan

las estrellas sujetas por un broche.

El gato se establece en un estruendo

de maullidos y zarpazos concordantes

con lunares sorpresas parpadeantes

en su acto sexual. Acto tremendo.

La penetra, retuércese la gata;

Mercurio se aleja galopando

sobre el pobre Pegaso a toda pata.

Afrodita se esconde entre las rosas

preguntándose siempre, cómo y cuándo

harán su amor azul las mariposas.

NOCHES DE HOTEL

Ramón López Velarde (Mexico)

Se distraen las penas en los cuartos de hoteles

con el heterogéneo concurso divertido

de yanquis, sacerdotes, quincalleros infieles,

niñas recién casadas y mozas de partido.

Media luz. Copia al huesped la desconchada luna

de su azogue sin brillo, y flota en calendarios

en cortinas polvosas y catres mercenarios

la nómada tristeza de viajes sin fortuna.

Lejos quedó el terruño, la familia distante,

y en la hora gris del éxodo medita el caminante

que hay jornadas luctuosas y alegres en el mundo;

que van pasando juntos por el sórdido hotel,

con el cosmopolita dolor del moribundo

los alocados lances de la luna de miel...

POESIA

Manuel del Cabral (Rep. Dominicana)

Agua tan pura que casi

no se ve en el vaso, agua

Del otro lado está el mundo.

De este lado, casi nada.

Un agua tan pura, tan limpia

que da trabajo mirarla.

ENCUENTRO

Alfonsina Estorni (Argentina)

Lo encontré en una esquina de la calle Florida,

más pálido que nunca, distraído como antes.

Dos largos años hubo poseído mi vida.

Lo miré sin sorpresa, jugando con mis guantes.

Y una pregunta mía, estúpida, ligera,

de un reproche tranquilo llenó sus transparentes

ojos, ya que le dije de liviana manera:

-"Por qué tienes ahora amarillos los dientes?"

Me abandonó. De prisa le vi cruzar la calle

y con su manga oscura rozar el blanco talle

de alguna vagabunda que andaba por la vía.

Perseguí por un rato su sombrero que huía.

Después fue, ya lejano, una mancha de herrumbre

y lo engulló de nuevo la espesa muchedumbre.